Cada día ha sido lo mismo, nada ha cambiado y cada vuelta me lo recuerda porque es peor que la otra, las putas curvas siguen siendo un problema y me estoy desesperando. Terminaré partiéndome el culo a la mitad si continuo perdido en cada vuelta, tengo que dejar que mi maldita mente joda mi cuerpo.
—¡Malditas curvas! —grito exasperado. —Un mes, un maldito mes para la carrera más importante de mi vida y estoy aquí sin poder dominar una curva de tierra. —me quito el casco casi tirándolo.
Leila s