La llovizna no es intensa, aceleró el auto tratando de regresar antes que pueda complicarse. Me muevo por las curvas de mejor manera y aunque no es a una velocidad profesional, la táctica que había pensado comienza a funcionar.
—¡Maldita llovía! —gruño cuando el vidrio está muy empañado.
Pongo el aire acondicionado a tope, el flacucho se queja y si estoy seguro que este trabajo no es para él.
—Practicar con lluvia puede ser ventajoso. —sugiere.
—Devoni hazme el puto favor de cerrar la boca. —gr