Capítulo 41. Un hecho inesperado.
Alexandra Green
La expresión de Von era de absoluta felicidad, por eso decidí hacerle una maldad.
—¿Y es qué te la creíste? Solo bromeaba —expresé y él me miró con esos ojos de borrego arrepentido.
Yo no pude evitar carcajearme y para tranquilizarlo, le dije la respuesta que estaba esperando.
—Claro que deseo ser tu esposa.
Él pegó un salto con esa sonrisa de oreja a oreja que me provocaba un hormigueo en mi estómago. Pensé que repetiríamos lo que acabamos de hacer, pero no, lo vi levantarse