El amanecer recibió a un hombre entrado en años, pero con un temple muy fuerte, un hombre que muchos temían porque no le temblaba el pulso para desaparecer de la faz de la tierra a cualquiera que ose enfrentarlo.
Ese hombre era Antonni Lombardi que había previsto hacerle una visita a su exnieto Luiggi, por pedido de su adorada bisnieta Jenna hablaría o si puede exigiría que Luiggi no amenace la integridad de Amanda que ahora era una persona querida y protegida por Él.
Ordeno al chofer enrumbar