En la cárcel el médico recibió a un Bronson cargando a un hombre que sangraba mucho por el ano, pues la toalla llego encharcada de sangre, al acostarlo solo miro con desaprobación al mastodonte diciendo enojado.
—Mierda Bronson deja de joder a los demás, otro que me traen así, pero —lo observo extrañado diciendo
—¿Qué tiene de especial este que tú mismo lo traes? —a lo que le contesto
—¡Eso no te interesa Doc.!, solo cumple con tu trabajo, a este lo quiero sano carajo, quiero que no lo dejes