Oliver acariciaba las mejillas de Amanda mirándola enamorado, pero estaba muy nervioso y quería decirle algo, se acomodó bien y hablo.
—Amanda, yo… creo que nos dejamos llevar del deseo, o sea, nos apresuramos a hacer esto, lo lógico es que te enamore, que te corteje, que te trajera flores, invitarte a salir, te amo, no lo niego, pero me siento como si hubiese aprovechado tus sentimientos que están vulnerables por todo lo que está pasando, lo de tu esposo lo que debes llevar ahora en tus hombro