Capítulo 64. Revelaciones inesperadas.
Enrico avanzó rápidamente hacia la cabaña, con el corazón latiendo aceleradamente en su pecho. Sus hombres lo seguían de cerca, armas en mano, listos para cualquier eventualidad. Mientras se acercaban, el silencio que envolvía el lugar era casi opresivo, roto solo por el crujir de las hojas secas bajo sus pies.
Al llegar a la puerta de la cabaña, Enrico hizo una señal a sus hombres para que se prepararan. Con un movimiento rápido, derribó la puerta de una patada y entró, su arma apuntando haci