Capítulo 58. Convergencia de caminos.
Inés se movió con dificultad, por lo que a ella le parecieron horas, aunque tan solo habían sido minutos. Le dolía el pie, debió tomar un palo que usó como bastón para ayudarse a movilizar su corazón, latiendo desbocado en su pecho. Cada sonido la sobresaltaba, temiendo que en cualquier momento Enrico o sus hombres la alcanzaran. Pero siguió adelante, impulsada por el deseo desesperado de libertad y el anhelo de volver a ver a su hijo.
Finalmente, exhausta, dolorida y desorientada, llegó a lo q