Capítulo 41. El secuestro de Inés
Inés luchó con todas sus fuerzas contra los hombres que la sujetaban, pero era inútil. Eran demasiado fuertes para ella.
—¡Suéltenme! ¡Auxilio! —gritó desesperada, pero sus gritos se perdieron en la soledad del lugar.
Genoveva se acercó a ella con una sonrisa cruel en el rostro.
—Vaya, vaya. Parece que tenemos una pequeña espía —dijo con voz fría—. ¿Qué vamos a hacer contigo? Pero antes respóndeme: ¿Quién eres tú?
Uno de los hombres le respondió.
—Ella es Inés Martínez, la mejor amiga de Caroli