Capítulo 171. Reencuentro inesperado.
El silencio que siguió al reconocimiento mutuo entre Carolina y Alberto fue tan denso que podría cortarse con un cuchillo. Inés, sintiendo la tensión en el ambiente, decidió romper el hielo.
—Bienvenido, por favor tome asiento —dijo, señalando la silla frente al escritorio.—Soy Inés, socia de Carolina en este proyecto.
Alberto pareció salir de su estupor y asintió, sentándose con elegancia. Sus ojos, sin embargo, no se apartaron de Carolina.
—Gracias, —respondió con voz profunda. —Es un placer