Capítulo 16. Estrategias y consecuencias.
—¡Esperen! —gritó, corriendo tras ellos, mientras los hombres se alejaban—. ¡No pueden hacer esto! ¡Tengo derecho a hablar con mi esposo!
Uno de los hombres, sin girar la cabeza, dijo con desdén.
—Tu "derecho" no importa aquí. Tu presencia es un estorbo para el señor Quintero.
Carolina sintió que su corazón se hundía. No podía creer que Lisandro la estuviera abandonando de esa manera. La desesperación la llevó a aferrarse a la puerta del hotel, esperando que todo fuera un malentendido.
—¡Lisand