Capítulo 138. La amenaza se cierne.
Enrico salió de la mansión de su abuelo con la adrenalina corriendo por sus venas. Sabía que acababa de declarar la guerra abiertamente, y que las consecuencias no tardarían en llegar. Mientras conducía de vuelta a su propia finca, su mente trabajaba a toda velocidad, tratando de anticipar el próximo movimiento de Ugo.
Apenas entró por la puerta, se encontró con Inés esperándolo en la sala. Su rostro mostraba una mezcla de preocupación y alivio al verlo.
—¿Cómo fue? —preguntó ella, acercándose