Capítulo 105. Decisiones en la bruma del amanecer.
El sol apenas comenzaba a asomarse en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Enrico y Tomasso se encontraban en una finca a las afueras de la ciudad, un lugar que en el pasado solía ser un refugio para Enrico, pero que ahora se sentía más como una prisión. La tensión en el aire era palpable, y el silencio solo era interrumpido por el canto de los pájaros y el suave susurro del viento.
Tomasso, con una mirada inquisitiva, rompió el silencio.
—¿Qué vamos a hacer, Enrico?