Capítulo 44. Hombre sabio
No, no había sensación más hermosa que escuchar aquella palabra salir de los labios de un hijo. Era una palabra capaz de ponerte de rodillas o de llevarte a la luna, y Callista lo estaba experimentando todo al mismo tiempo.
—Vamos —dijo, poniéndose de pie y caminando junto a Penny.
—¿Estás lista? —preguntó Theo al verla entrar a la sala.
—Estamos listas. Le he pedido que venga con nosotros —respondió—. ¿Te molesta? —preguntó.
Theo negó.
—Vamos, el obstetra nos espera —dijo; tomó la mano de Penn