Capítulo 25. Eres tú, solo tú
Los rayos del sol alumbraron el majestuoso mar Egeo, anunciando la llegada de un nuevo día, un nuevo comienzo.
Penélope había tomado una difícil decisión mientras escuchaba a Theo hablarle al viento. Sus sollozos fueron como dagas abriéndole el corazón, llenándola de un dolor que no necesitaba sentir. Por ese motivo deseaba alejarse de Theodoros; era mejor para el bien de ambos. Necesitaba proteger su propio corazón.
Penélope respiró profundo, su vista perdida sobre las aguas del mar que se mov