CHARLOTTE FLAIR
—Lottie…
Su voz sonó suave, casi delicada, pero con la suficiente fuerza como para abrirse paso entre el bullicio y la emoción que nos rodeaba, captando toda mi atención.
Levanté la mirada lentamente, encontrándome con la suya.
Fred ya me estaba mirando; sus ojos fijos en los míos con una intensidad que me hizo dar un vuelco inesperado al corazón.
Había algo en su mirada, algo profundo e inquebrantable, que me impedía apartarla.
—Quiero hacerte una promesa —dijo con voz baja y