BERNARD REED
UNOS DÍAS DESPUÉS
Sentada en mi oficina, con un archivo abierto entre mis manos, lo hojeaba, pero las palabras apenas se me quedaban grabadas.
Llevaba días sin poder concentrarme en nada.
Cada vez que intentaba trabajar, mis pensamientos volvían al mismo lugar… a la misma persona.
Charlotte.
Por mucho que intentara apartarlo, seguía volviendo, más fuerte, más pesado, imposible de ignorar.
De repente, la puerta de mi oficina se abrió de golpe sin previo aviso, y la irritación me in