—Mi hermano estaba con Nikko cuando los padres de Joao le contactaron.
—Pero pensé que estaban en Lisboa, tanto Marcel como Nikko.
Maël negó.
—Ambos llevan días en Viana.
Los latidos de mi corazón se aceleraron mientras pensaba en qué hacer, en cómo escapar. Sentí el techo acercarse a mí, las paredes encerrarme.
—Pero…
—Delu. —Maël posó sus manos en mis hombros—. Recuerda nuestra conversación en el hotel, lo que decidimos…
—Pero así no, ¡así no! No bajo estas circunstancias, ¡no! —Él exhaló con