Rosa quedó ronca por el grito que pegó al ver la escena, y comentó junto a Alfredo haber visto cómo la moto de Joao y de mi hermano rodó sobre el engramado. Según ellos y sin explicarse muy bien, la máquina se les removió haciendo que uno de los camiones les golpeara, lanzándolos a poca distancia. Aún no me podía creer cómo era que después de haber llegado perfectamente bien a cada destino, el regreso se nos ensombreció de esa manera.
—Ahí viene Danilo —informó Maël, levantándose y dirigiéndose