La sala de mi apartamento… Corrijo. La sala de nuestro apartamento convirtió en el área de entretenimiento para las únicas personas que conocían dicho espacio: Joao, Danilo, Maël y yo. No solamente se trataba de juegos, fiestas o de (como solía llamarlo el moreno) encuentros tecnológicos. Sino de un sin fin de horas gastadas en mí, escenificando personajes en los cuales había trabajado sobre las tablas o detrás de ellas. Es decir, YO era el entretenimiento y por mucho que adorara esa profesión,