Me fui caminando hasta la tienda de Cata, disfrutando de una mañana ejemplar. Casi no dormí, pero no importó. Los pájaros cantaban, las nubes traían consigo una decisión clara en mi cabeza. Estaba HARTA, fastidiada de ser la estúpida que lo aceptaba todo. Lo único malo de pensar en ser engañada, era recordar cada episodio con Maël (sobre todo mis pensamientos hacia él) sintiéndome de alguna forma traidora y sin derechos para reclamar. Pero el lado bueno de todo, era que no le reclamaría nada a