—¿Qué hacen? —dije señalando la obra, mirándolos a todos.
—Una barbacoa de obra —respondió Marcel, mientras mezclaba cemento.
Cada uno de ellos se encontraba desaliñado, sudado, sucio y lleno de salpicaduras de cemento, pintura y polvo.
Asentí verdaderamente impresionada.
—¿Y cómo de repente se les ha ocurrido construir una barbacoa? ¿Qué ha pasado con los asadores al carbón? —señalé hacia atrás, a la cocina.
Vi cómo Maël sonrió tras mi comentario mientras sacaba unos bloques rojos de aquel cua