Cayó la noche entre actividades familiares y pocas otras cosas que contar y no tuve oportunidad de hablar con Maël sobre el bendito tema. Decidí dejarlo pasar por el momento. Tenía férreas ganas de devolverme a Braga, a mi querido Tenões, quedarme en casa con mis padres, llamar a mi hermano para saber qué era de su vida. Quería estar en mi propio entorno, uno donde siempre sería bien acogida. Y no digo con esto que no lo haya sido en Casa Camélia, o en la casa de Nikko en Viana Do Castelo. Habl