—¡Vamos Belial! —Alan lo miró reprobatoriamente—, no podrás ver todo tu potencial si sigues retrocediendo por miedo.
Belial intentaba respirar por su agotamiento.
—Papá… —Belial se limpió el sudor de su frente—, ¡Me lanzaste 10 autos seguidos!
—Esos demonios que tienen el mismo tiempo de nacimiento que tú, podían convocar un ejército de espectros de hielo y congelar a cualquiera —le increpo Alan—, tú apenas puedes usar tu telequinesis y fuerza. No vas a ver tu verdadero potencial si sigues huye