Levi condujo hasta llegar a una bonita plaza, estacionó el auto frente a una librería y se bajó del auto para abrirme la puerta; yo salí con Alaska en brazos y juntos caminamos al interior de la librería.
¿Cuál es mi sorpresa? – dije entrando tranquilamente a la librería - ¿Por qué estamos aquí?
Tranquila pequeña, no comas ansias, todo a su debido tiempo – dijo L