60. Te amo
Los días pasaban como un tormento eterno. La habitación de hospital, impregnada con el tenue olor a desinfectante, se había convertido en el hogar de Gala. Los médicos y enfermeras se maravillaban ante su persistencia; la joven nunca abandonaba el lado de Ramsés. Ni siquiera las súplicas de sus amigos y personas más queridas, habían conseguido alejarla.
Desde el primer día, la rutina fue casi la misma. Gala se dedicaba a cuidarlo. Con toallas húmedas, limpiaba con delicadeza su rostro, sus manos