59. Destinados
— Date prisa, por favor. Tenemos que llegar — rogó Gala a Julián. La angustia no entraba en su pecho. Era más grande que ella.
Dios, es que si a Ramsés le pasaba algo... la sola idea la desarma desde lo más profundo.
— Tranquila, llegaremos — le dijo el muchacho, transmitiéndole calma, mientras serpenteaba la ciudad y se saltaba varios semáforos.
Al llegar a su destino, Gala fue la primera en bajar. Atravesó las puertas automáticas con el corazón desbocado, cada latido resonando en sus oídos com