25. Un hombre nuevo
La noche se hizo larga, y fuera, el mundo parecía no importarles.
Ramsés y Gala habían dado paso a lo que estaban sintiendo, que no era más que pureza y gentilidad. El silencio los absorbió y se llevaron al cuarto de baño, adornado apenas con la cálida luz de las velas que titulaban sobre la superficie del lavabo y la tina. El suave aroma de las flores, mezclándose con el suave y apenas audible rumor de los árboles, meciéndose contra el viento al otro lado de la ventana.
Sus cuerpos sumergidos e