24. No te tengo miedo
Gala sintió la textura irregular y contuvo ligeramente el aliento, pero en sus caricias no hubo más que ternura.
Ramsés, por su lado, al ser tocado de esa forma y en ese lugar que muchas veces había evitado incluso mirarse, cerró los ojos y apretó los puños como si de pronto un rayo lo hubiese atravesado. Su respiración se volvió pesada y escalofrío recorrió su cuerpo.
Era la primera vez que permitía que alguien lo tocara.
Giulia no se atrevió a tanto, de hecho, si recordaba, ella evitó a toda c