23. No eres un monstruo
Ramsés sintió como si el pasado lo hubiese alcanzado, como si las llamas que había dejado atrás se encendieran de nuevo, esta vez dentro de él, pero no podía moverse, había olvidado cómo hacerlo. Su mente atrapada en aquel infierno, el calor asfixiante, los gritos, el olor a humo.
Todo pasó demasiado rápido.
Todo… volvió a él con una fuerza que impactó de frente.
— ¿Qué… qué estás haciendo? — su voz salió baja al principio, apenas audible, rota, desconcertada, pero que no tardó en endurecerse a