Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cara de Marcus se descompuso aún más. Sus manos, que ya estaban temblando ligeramente, se posaron firmemente sobre sus rodillas, como si el peso de lo que había escuchado lo estuviera hundiendo en el colchón. Observé cómo su pecho subía y bajaba con rapidez, respirando profundamente como quien lucha por no sucumbir al pánico.
—Escuchaste la llamada del bebé porque eres parte de todo esto, Marcus —intervine despacio, eligiendo cuidadosamente mis palabras para evitar abrumarlo—.






