28. MITADES VERDADERAS
El Alfa Amat se estruja las manos nerviosamente mientras visiblemente busca una manera de preguntar algo sin ofender al Alfa Supremo. Al fin suspira ruidosamente y se llena de valor para hablar.
—Disculpe mi atrevimiento, mi Alfa —comienza a hablar nervioso Amat—. Tengo entendido que los súbditos de un Alfa no encuentran a su mitad hasta que el Alfa lo haga. Y usted todavía, que yo sepa, no lo ha hecho.
—¡Ja, ja, ja...!, Alfa Amat —responde Jacking, tratando de sonar condescendiente con la i