Mundo ficciónIniciar sesiónHéctor continuaba lamiendo su centro con una devoción que parecía no conocer límites, y Merytnert no lograba contener los gemidos que escapaban de sus labios, aunque intentaba acallarlos. La intensidad de las sensaciones la estaba llevando al borde de la locura. Él ascendió lentamente por su cuerpo, dejando un rastro de besos ardientes desde sus muslos hasta sus labios. En su recorrido, dedicó especial atención a sus erguidos pezones, la







