Mundo ficciónIniciar sesiónDAKARAI:
Alex permaneció erguido, con esa calma inquebrantable que siempre demostraba, mientras los magistrados desaparecían entre el aire cargado de energía. Mi corazón se llenó de orgullo al verlo dominar cada interacción con una naturalidad tan imponente como su linaje. Me giré hacia él y, con una sonrisa agradecida, apreté su hombro un poco más fuerte.
— ¡Bravo, hijo! ¡Lo lograste! ¡Bravo! —grité eufórico mientras cargaba a Alex, dando vueltas con él lleno de felicidad. —






