64. EL DESCUBRIMIENTO DE NETFIS
BENNU:
No muy lejos de donde se encuentra el Alfa Supremo, me he trasladado con Netfis, que mantiene sus ojos en el piso. Puedo ver que está esperando algo de mí.
—¿Qué tienes, Netfis? —pregunto al verla en silencio.
—¿No está usted también molesto porque me porté mal? —pregunta, en lugar de responder a mi pregunta.
—No, cariño, no estoy molesto —me apresuro a decir y cambio de tema—. ¿Qué luces eran esas que querías ver?
Ella levanta la cabeza al ver que no la he regañado y se interesa