6. LA DIRECTORA DEL ORFANATO
Mientras, en otro barrio de las afueras de Río de Janeiro, un hombre con un bebé en sus brazos toca la enorme puerta verde de madera de nuestro orfanato y espera en silencio. La puerta se abre con un sonido chirriante.
— Buenas noches —escucho cómo saluda—. Me dijeron que puedo dejar un bebé aquí por un tiempo.
— Sí, señor, pase —le pide la otra empleada que lo recibió.
— Muchas gracias. Venga por aquí —me dirijo al despacho donde sé que lo traerán.
Escucho sus pasos cuando atraviesan el