44. LA PRINCESA LICÁNTROPO MERYTNERT
JACKING:
Ru era el nombre que ella me decía de niño, aunque había comenzado a olvidar cómo sonaba dicho por Meryt. Fui el primero en reaccionar. Me incliné ligeramente hacia ella, con las manos temblando al apartarle un mechón de cabello del rostro. Sus ojos estaban llenos de vida, esa vida que habíamos temido perder para siempre.
—¡Ru, Meti, Beni, Hori! ¡Estaba tan asustada de no volver a verlos! —repitió de nuevo, pasando sus pequeñas manos por el rostro de todos nosotros, que nos habíamos