43. ÉL ES MÍO
VICTORIA:
Marcus no sabía si sentirse halagado o incómodo ante la proclamación de Neiti. Sus manos pequeñas aún sostenían las suyas y, aunque el niño no estaba acostumbrado a tales muestras de posesividad, había algo reconfortante en la fuerza de su voz y en la forma en que lo defendía. Uno de los niños más grandes del grupo, un jovencito pelirrojo con pecas extendidas por todo el rostro, se adelantó, haciendo una mueca divertida.
—¿De verdad es solo tuyo, Neiti? ¿Acaso podemos hablar con él o