31. CONTINUACIÓN
HORACIO:
Julieta pone una gran expresión de terror y se encoge sobre sí misma, como si le fuera a pegar. La miro y puedo sentir su miedo; suelto una risa alegre y divertida. Ella me mira interrogante y con curiosidad. La tomo en mis brazos y me lanzo con ella al lago. Juli grita asustada primero, pero al ver cómo la levanto en las cimas de las olas que creo, comienza a disfrutar feliz. Luego, cuando es suficiente y por miedo a que se enferme, salimos contentos.
— ¿Ya estás contenta? —le pregunt