285. LA PROPOSICIÓN
HORACIO:
Desde que marcamos a nuestra mitad, no lo hemos vuelto a hacer. Ella parece que nos rehúye. Mi lobo Hor está muy inquieto y, por qué negarlo, yo también.
—Horacio, debemos hacer el amor con nuestra mitad —lo escucho una vez más en mi cabeza.
—Lo sé, Hor, pero todos los días se duerme temprano. Cuando llegamos, está profundamente dormida y me da pena despertarla. Es una niña todavía —explico con el corazón apretado.
—Horacio, ¿no has pensado que no le gustó la manera tan extraña e