284. AL FIN MARCADOS
AMET:
Incremento los lengüetazos en su centro, mientras comienzo a introducir un dedo suavemente en ella, sintiendo como está toda mojada
—Oh cielos... Voy a explotar Amet… Hazme tuya Amet… Hazme tuya… —me exije y yo estoy enloqueciendo.
Quiero hacerlo, quiero hundirme en ella y olvidarme de todo. No quería que fuera así, pero ella me lo está pidiendo. Vuelvo a mirarla a los ojos y preguntarle si está segura,
—Te quiero ahora Amet… Hazme tuya —vuelve a decir.
La duda me llena, ella no es