130. LA EXTRAÑA DALILA
JACKING:
Sus movimientos seguían siendo nerviosos, casi descontrolados, y el aire a su alrededor parecía impregnado de una angustia que era imposible de ignorar. Su mirada, llena de tormento, se movía de rostro en rostro buscando desesperadamente una confirmación, una verdad que pudiera darle sentido a lo que estaba viviendo. Sus manos continuaban temblando mientras apretaba a la pequeña criatura contra su pecho, como si al hacerlo pudiera protegerla de un destino incierto que la atormentaba.