13. SALVANDO A MI LUNA
Llegamos al castillo de Isis, pero todo está en silencio. Nos acercamos y tocamos la puerta. Un sirviente nos atiende y, de inmediato, me percato de que es un viejo licántropo.
—Buenas noches. Quiero ver a Dakarai Mutjar —pido de inmediato.
—Buenas noches —responde el empleado—. El señor Dakarai se acaba de marchar con toda su familia.
—¿Puedes llamarlo en este momento, de parte del Alfa Supremo? —pregunta Amet.
—¡Mi Alfa! Perdón por no reconocerlo. Enseguida le comunico. Pase usted —habla ense