14. CONTINUACIÓN
Amanda suspira profundamente y se lleva la mano a la frente con gesto impaciente. Dakarai, a su lado, parece debatirse entre detenerla otra vez o simplemente dejarla hablar. Me limito a sonreír, encontrando encantadora la valentía de la niña.
—Sí, pero ya se transformó en loba —le explico, viendo cómo sus ojos se agrandan aún más—. Su olor es muy claro para mí.
—Entiendo —es lo ú