58. A SALVO... POR AHORA
BLAIR
Fue como si alguien estuviese cortando cada pedacito de mi cuerpo para volverlo a juntar.
Y supongo que así mismo se vio al desaparecer de un lado y aparecer como en una nube negra de sombras sobre el lobo que llevaba a la bebé.
Amy descendió con las piernas recogidas, el cabello flotando, los dientes afuera y las garras cruzadas apuntando a la nuca de esa abominación.
Una voz de comando se escuchaba cerca, llamándolo.
Pero este encargo nunca llegaría a su dueño o dueña.
Con un grito de g