CAPÍTULO 9. NO LA APARTES DE MI LADO
Al abrirse la puerta de la cabina del baño, William, distinguió la palidez en el rostro de Camila, además que caminaba sosteniéndose de las paredes, con la frente fruncida.
— ¿Aún no se ha ido? —se quedó parada en la puerta.
—Ivy está preocupada por ti —indicó—, irme, significaría prácticamente dejarla sola —bufó.
—Siempre nos la hemos arreglado así —recalcó.
—Si te la pasas escondiéndote, es obvio —reclamó.
Ella sonrió sin mucho ánimo.
—Nunca me he escondido, sigo viviendo en el mismo barrio,