Tiempo más tarde, Henry salió de la oficina y se dirigió a la sala de juntas, para encender el televisor, recargado sobre uno de los muros, observó atento la conferencia que Marc Johnson estaba comenzando a dar:
«Tres años han pasado, después del asesinato de mi hija y el culpable sigue libre, sin pagar su crímen, ¿a eso le llamamos justicia? —dijo él y continuó—. Esta mañana alguien atentó contra mi vida, se me hace mucha coincidencia, haber hablado con el jefe de la policía, para presionar, j