Caminando con garbo y elegancia, Kate ingresó al bar donde años atrás, solía ir a divertirse los fines de semana con William. Su azulada mirada buscó entre todos los presentes el perfecto rostro de su ex.
Ladeó los labios sonriente al localizarlo caminando hacia una de las mesas de atrás, luciendo tan apuesto como siempre. Contuvo un largo suspiro, al apreciar lo apuesto que lucía, luciendo una reluciente camisa blanca ajustada, sus perfectos vaqueros azul oscuro, además, de unos tenis blancos,