Hay está la mujer que amo, esas palabras hacen eco en mi mente y Richard me mira y sonríe, antes de seguir hablando.
—En nuestra siguiente parada, hay alguien a quien quiero que veas, no te preocupes, tu atuendo es perfecto para lo que vamos a hacer.
Salimos del restaurante e ingresamos a un vehículo, el cual nos lleva al jardín botánico.
—Hace muchos años no visitaba este lugar —afirmo al ver la entrada del lugar, desde la ventanilla del vehículo.
—Vamos, algo especial te espera adentro.
Muero