—No desesperes, Simón, volveremos —las palabras de Richard hacen que el aterrado hombre se orine encima y no puedo evitar que eso me cause gracia.
Me conduce nuevamente a la casa y sirve dos nuevos vasos con whisky.
—¿Te entregó archivos? ¿Los nombres de las víctimas?
—Todo —me interrumpe —tenemos los archivos en digital Lorena, tener a este hombre aquí, es el resultado de meses de seguimiento, así que mientras, espero que jugar un rato con ese hombre, sirva para aplacar un poco tus demonios.
—